Debemos tener en cuenta que siempre comunicamos, incluso aunque no hablemos, ya que gran parte de nuestra comunicación es no verbal.

Dentro de la comunicación no verbal, un apartado a tener en cuenta es la elección de los colores (para vestirnos, para su uso en tarjetas de visita, logos, membretes, etc). El uso de uno u otro color en la ropa por ejemplo,  tiene un efecto tanto en quien lo utiliza como en quienes observan a esa persona y de esto he hablado ya en anteriores post.

En la naturaleza, también observamos que los colores se usan para comunicar diferentes cosas: el rojo o naranja de la fruta madura destaca sobre el verde de la naturaleza para comunicar que dicha fruta está lista para comerse y así es fácil de distinguir entre el resto, en algunos animales cambia el color de algunas partes de su cuerpo para comunicar que están listos para el apareamiento, etc.

Ahora, un estudio ha dado un paso más observando cómo influyen los colores de nuestra ropa en el comportamiento de diferentes especies animales.

En concreto el estudio se ha hecho con un pequeño lagarto, el anolis de agua (Anolis aquaticus), dado que se trata de una especie con poco contacto con el ser humano, por lo que no tenía experiencias previas que pudieran modificar su comportamiento.

Lo que hicieron los investigadores fue elegir  3 colores para acercarse al hábitat del anolis: naranja intenso (mismo color que muestran los anolis en su época de reproducción), verde (como el bosque propio del hábitat del anolis) y azul (tono neutro ya que no aparece en el entorno del anolis).

Para saber si la elección de color influía en el comportamiento del anolis, se fijaron en la mayor o menor cantidad de encuentros con anolis en función del color que vestían las personas, es decir, si con unos determinados colores los anolis se acercaban más a los humanos o si, por el contrario, se escondían de ellos, por los que era más difícil verlos.

Lo previsible era que cuanto más familiares les resultaran los colores a los anolis, más posibilidades de que se acercaran y poder verlos. ¿El resultado del estudio? Lo esperado:

-Cuando fueron vestidos de azul fue más difícil encontrar lagartos, por lo que se dedujo que dicho color provocaba desconfianza en los animales.

-Entre el verde y el naranja: aunque el verde permitía a los investigadores mimetizarse con el entorno y quedar camuflados, los anolis aparecieron y se acercaron más cuando los investigadores iban vestidos de naranja .

Así pues, cuando estamos en plena naturaleza, hemos de tener en cuenta el impacto que nuestra ropa tiene en el comportamiento del resto de habitantes de la misma. Evidentemente, los efectos dependerán del tipo de animales que vivan en determinado entorno, pero efecto hay.

Puedes ver el artículo original en: https://onlinelibrary.wiley.com/doi/abs/10.1111/btp.12744


0 commentarios

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *